Antes de ver tu web, ya te juzgaron.
Alguien busca en Google Maps una peluquería, un taller, un sitio donde cenar. Aparecen varias opciones. La primera tiene fotos recientes, horario correcto y reseñas con respuesta. La segunda tiene tres fotos de 2018, el horario pone "consultar" y una mala reseña sin contestar lleva dos años ahí.
¿A cuál llaman?
La ficha de Google es tu primera fachada. No la web. No el escaparate. Y si está rota, los pierdes antes de que lleguen.